La palabra “recesión” suele sonar lejana o técnica, pero en realidad describe un período en el cual la economía se encoge. Produce menos, consume menos, emplea menos y recauda menos. Una recesión ocurre cuando la actividad económica disminuye por varios meses y se combinan señales claras: caída en el empleo, menor consumo, reducción en los recaudos del gobierno y un deterioro en sectores claves como manufactura, construcción o comercio.

Eso es precisamente lo que está empezando a verse en Puerto Rico.

Según el economista y profesor Juan Lara, la isla “está más cerca de una recesión que hace unos meses”. Su advertencia surge de datos recientes publicados por el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, que ajustó a la baja las cifras de empleo asalariado. Antes se creía que el empleo estaba creciendo 1.9%; el ajuste lo redujo a apenas 0.5%. Esa diferencia es significativa porque las revisiones grandes suelen ocurrir cuando la economía está cambiando de rumbo.

A esta señal se suma que el Índice de Actividad Económica lleva meses en negativo y cayó casi 1% en el año fiscal pasado, un indicador que históricamente anticipa recesiones en Puerto Rico. También se destaca el retroceso en el empleo de manufactura (una baja de 0.9%) luego de cuatro años de crecimiento estable.

El golpe más visible está en los recaudos del gobierno. Entre julio y septiembre, Hacienda reflejó una reducción de 7% en ingresos, y los recaudos en los impuestos cayeron 19.5% en junio comparado con el año anterior. Cuando la gente compra menos, los recaudos se desploman, y eso es un signo evidente de que los hogares están apretando el bolsillo.

Otro factor inesperado es la reducción de 17% en los recaudos del arbitrio a los autos importados, afectado por aranceles federales recientes. Esa caída debilita aún más las proyecciones fiscales del gobierno.

¿Será esta recesión tan severa como la que comenzó en 2007 y duró prácticamente una década hasta el huracán María? Lara cree que no, anticipa una recesión, pero no a tal nivel, posiblemente entre finales de 2025 y comienzos de 2026. Advierte que lo importante no es solo entrar en recesión, sino lo que pueda venir después de un rebote más rápido o un período prolongado de estancamiento.

La economía puertorriqueña podría tratar recuperarse en el futuro, pero elementos cruciales están fuera del control local, como la política económica federal y el efecto de decisiones tomadas en Washington. Aun así, reconocer las señales a tiempo permite prepararnos mejor para lo que viene.

Pendientes a la segunda parte en los siguientes días

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