Lo que nunca fueron: Escuelas del Siglo XXI
Bajo el supuesto de una asignación de fondos federales titulados Fondos ARRA, comenzó un plan de Alianza Publico-Privada con el fin de reconstruir y brindar mantenimiento a 103 escuelas en Puerto Rico, por alrededor de $756 millones. Este programa se tituló: Escuelas del Siglo XXI, todo esto promovido por Luis Fortuño. El mismo impactaría según declaraciones de oficiales del gobierno en ese momento 45 mil estudiantes y más de 3,500 maestros, además cerca de 14,000 empleos directos.
Ese era el “sueño” de Luis Fortuño, un proyecto que falló y que se convirtió en acumulación de más deuda para el gobierno de Puerto Rico Ese era el “sueño” de Luis Fortuño: un proyecto que terminó fallando y convirtiéndose en más deuda para el Gobierno de Puerto Rico. Se presentó como una Alianza Público-Privada, pero en la práctica nunca existió tal alianza porque el sector privado jamás invirtió un solo centavo. Aunque la Ley 29 sobre APP permite modelos donde la construcción o el mantenimiento a largo plazo requieran aportaciones tanto del sector público como del privado, en este caso el peso completo recayó sobre el gobierno. La totalidad del financiamiento provino de una emisión de $756 millones realizada por la Autoridad de Edificios Públicos, una deuda que se estima comenzará a pagarse en el 2028.
Los resultados están muy lejos de lo esperado. Al final solo se impactaron 81 escuelas, es decir, 23 menos de las anunciadas. Una construcción que salió mas cara de los estimados, que no cumplía con los estándares de revisión estructural, un Plan Maestro, simplón y fuera de la realidad de las escuelas, y un presupuesto limitado para el mantenimiento que se tuvo que recortar el plazo de 5 años a 1 año, porque se agotaron los fondos. A eso se le suman los problemas que enfrentaron luego de construidas como: inundaciones por falta de canalización del alcantarillado y por los salones no estar nivelados con los pasillos, cupos más limitados en los salones de clase, y techos con filtraciones de agua, fueron las quejas iniciales del programa. Una gestión deficiente de un programa en el que terminaron invirtiéndose $6.9 millones de dólares por escuela, el doble de lo inicialmente presupuestado. Y además el presupuesto estimado de $8 millones para mantener las escuelas del Siglo XXI anualmente.
El proyecto de las Escuelas del Siglo XXI, más que un proyecto fallido, es el reflejo de la desconexión que existe realmente entre quienes toman decisiones y las necesidades de la comunidad escolar. El legado más grande de este proyecto no fue la obra, sino la deuda acumulada y la frustración de los maestros que no vieron la escuela que le prometieron en el 2009.