¿CÓMO DEFENDER EL BOLSILLO DE LOS ADULTOS MAYORES DE 65 AÑOS ANTE LA INFLACIÓN?

En Puerto Rico el impacto de la inflación afecta más a los adultos mayores de 65 años que componen el 24.6% de la población y dependen mayormente del Seguro Social. El beneficio promedio mensual del Seguro Social se sitúa entre $1,200 y $1,500, lo que equivale a unos $14,400 a $18,000 anuales. Para muchos este su único ingreso.

El impacto de la inflación se ve con claridad en el supermercado. Productos básicos como arroz, pan, leche, huevos, carnes y frutas han experimentado aumentos superiores al 3.3%, obligando a muchos adultos mayores a comprar solo lo estrictamente necesario. En un país, donde más del 85% de los alimentos son importados, nadie queda exento de los aumentos. En promedio, una persona mayor en Puerto Rico destina entre $250 y $400 mensuales para su alimentación en el hogar.

Los costos de vivienda continúan siendo uno de los gastos más altos para los adultos mayores. Una persona mayor en Puerto Rico se estima gasta entre $360 ( 30% HUD ) a $600 o más en renta privada.

A esto se suman los servicios básicos. La factura de electricidad suele fluctuar entre $120 y $180 mensuales, mientras que el agua, teléfono e internet básico pueden añadir otros $100 a $140 al presupuesto mensual.

El tope de deuda promedio en tarjetas de crédito para personas mayores de 65 años oscila entre $500 y $5000, inclinándose hacia a los niveles más bajos del rango.
Los gastos médicos representan una carga adicional. Aun con Medicare, los copagos, medicamentos no cubiertos y tratamientos especializados pueden representar entre $100 y $200 mensuales, especialmente en personas con condiciones crónicas.

En el transporte: entre gasolina, mantenimiento, seguros o transporte alternativo, el costo mensual para adultos mayores puede estimarse entre $100 y $200, incluso con movilidad limitada.

El costo de vida mensual básico de un adulto mayor en Puerto Rico puede alcanzar entre $1,030 y $1,720, una cifra que apenas alcanza o no queda cubierta con el ingreso promedio del Seguro Social. Esta es la razón por qué muchos jubilados viven sin capacidad de ahorrar, necesitados de otras ayudas y vulnerables a cualquier aumento adicional en los precios.

Ajustes para mitigar el impacto de la inflación:

Comparar precios, priorizar marcas genéricas, reducir cantidades, eliminar tarjetas y deudas con altos intereses, revisar elegibilidad para ayudas gubernamentales y aprovechar descuentos para personas mayores. Además economizar en energía: usar bombillas LED o solares, desconecta equipos que no usen y usar el carro solo para viajes necesarios.
Para los adultos mayores, el desafío sigue siendo el mismo: lograr que el dinero alcance para cubrir lo esencial sin sacrificar salud, alimentación o tranquilidad.